• Más de medio siglo de vocación que transforma aulas en laboratorios de vida

Con más de 52 años dedicados a la educación, la trayectoria de Esther Lucía Duque Restrepo, profesora de matemáticas y ciencias naturales en la Institución Educativa Ángela Restrepo Moreno, es un testimonio de pasión y constancia. Inspirada por su padre, quien también fue profesor, Esther encontró en la enseñanza una forma de apoyo familiar y una vocación que la impulsa a diario.

Su camino hacia la sistematización de las prácticas pedagógicas comenzó en la Institución Educativa Marcos Fidel Suárez, donde notó la dificultad de sus estudiantes con las matemáticas y la física. Esto la motivó a crear un club científico durante los recreos, un espacio donde los alumnos de grados superiores apoyaban a otros, porque, como ella dice, “cuando uno enseña aprende también”. Fue la rectora de ese momento quien la impulsó a “escribir todo y presentarse a los premios de Medellín la más educada”, marcando el inicio formal de su incansable labor de sistematización. Para Esther, incluso el acto de llevar un cuaderno organizado con las actividades diarias es el “inicio de la sistematización”, un hábito que inculca en sus propios estudiantes.

El Reconocimiento Ser Mejor ha sido fundamental en esta travesía. Para Esther, este tipo de incentivos son cruciales porque ayudan a los profesores a superar una “autoestima baja” y a comprender que lo que hacen no es “normal” sino “muy valioso, muy importante”. Este reconocimiento no solo ha visibilizado su trabajo, sino que la ha llevado a viajar a muchas partes, incluyendo una feria en Estados Unidos con una de sus estudiantes. Cada experiencia vivida fuera del aula ha sido una oportunidad para traer nuevos aprendizajes y “seguir mejorando, cambiando, transformando las cosas”. De hecho, gracias a su labor, la Secretaría de Educación la solicitó para fortalecer la investigación en la Institución Educativa Ángela Restrepo, culminando en una feria institucional en 2010 con invitados internacionales.

Más allá de los premios individuales, lo que más valora Esther es que los reconocimientos benefician directamente al colegio, permitiendo la adquisición de recursos como impresoras, computadores y material didáctico.

A pesar de su vasta experiencia, ella se define como una “aprendiz”, siempre abierta a aprender de sus estudiantes, porque para ella, la investigación es un proceso de aprendizaje continuo y mutuo.

Con la firme convicción de que los maestros “tenemos mucho que contar por todo lo que cotidianamente hacemos”, Esther invita a todos sus colegas a sistematizar y postular sus experiencias.

Noticias relacionadas