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  • La sembradora de ciencia y sabiduría en el aula

En la Institución Educativa Rafael Uribe, ubicada en el barrio América, encontramos a Silvia Luz Marín Marín, una docente que ha consagrado 39 años al servicio de la educación. Para ella, ser maestra es sinónimo de “disfrutar, dedicar el tiempo al servicio y a la comunicación y disfrutar de los retos que se presentan día a día”. Silvia imparte clases de ciencias naturales, ética y valores en grados de primaria, y también se dedica al área de investigación escolar.

La chispa de su pasión por la investigación se encendió con la curiosidad más pura: las preguntas de sus propios estudiantes. Silvia confiesa: “Me apasiona la investigación y de hecho me reconocen como una maestra que disfruta las preguntas que hacen los chicos. Creo y estoy segura que son los chicos los estudiantes los que me han motivado”. Fue en 2011, a raíz de una experiencia en matemáticas, cuando Silvia comprendió la profunda “importancia de la escritura, de la sistematización que el maestro hace ese ejercicio de la reflexión pedagógica de lo que ocurre en el aula, por muy simple que parezca”. Esta convicción se fortaleció en 2012 con la convocatoria de la “Escuela del Maestro” (hoy MOVA), que la impulsó a “escribir” y a reconocerse como una “productora de conocimiento”. Su objetivo era mostrar a otros maestros la importancia de sus propias experiencias, por simples que parecieran.

De esta firme creencia germinaron experiencias significativas como “Semilla Matemáticas”, “Ciencias Naturales” y “Las Formas de Energía”. En el aula, junto a sus alumnos, Silvia descubrió una verdad que se volvió el motor de sus proyectos de investigación: “preguntar es divertirse”. Bajo esta máxima, se consolidó el proceso “sembrando semillas de ciencia para la vida”. El esfuerzo de Silvia no pasó desapercibido; en 2014, su labor fue reconocida con la Mención Samuel Barrientos en el núcleo de ciencias naturales, por procesos de investigación con niños de 6 a 8 años, un impulso clave para su trayectoria académica.

El programa Reconocimiento Ser Mejor ha sido un pilar fundamental en su camino. Silvia afirma que este programa ha “potencializado en mi vida académica, en mi trascendencia y abordar otros espacios de ciudad”, brindándole el apoyo y el ánimo: “te dicen a uno, ‘Atrévete a escribir, te hacemos seguimiento’”. Ella subraya la relevancia de este reconocimiento, ya que “la ciudad de Medellín es una de las que potencializa al maestro, cree en la vida del maestro y lo que se hace en el aula”. Además, Ser Mejor ha trascendido las paredes de su aula, no solo al impulsar a ocho estudiantes de su institución a ser reconocidos como productores de conocimiento, sino también al abrirle las puertas a experiencias internacionales. Silvia ha viajado a México (dos veces), Brasil y Paraguay, y su voz ha sido escuchada virtualmente en Chile, en la Universidad de Antofagasta, y ha recibido visitas de delegaciones de Paraguay, Panamá, Curazao y Uruguay. Estos viajes han propiciado la “interacción entre otras personas que también están preocupadas por la investigación” y por formas disruptivas de la educación. Un logro que valora profundamente es el establecimiento de “alianzas con esos padres de familia”.

A pesar de sus casi cuatro décadas en la docencia, Silvia Luz Marín Marín sigue asumiendo cada día como “un reto, un aprendizaje”. Su pasión por conocer personas y “divulgar” lo que hace es inquebrantable. La Maestra Silvia es un testimonio viviente de cómo la sistematización de la práctica docente y el reconocimiento a su labor no solo transforman el aula y la vida de los estudiantes, sino que también construyen una vasta red de conocimiento que trasciende fronteras y siembra esperanza.

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