• La mandarina, el arte y la voz del aula que transforma sociedades

La trayectoria del maestro Fernando Palacios, de la Institución Educativa Francisco Miranda, huele a mandarina. Esa fruta simple, tan presente en su primera escuela rural, simboliza la esencia de una vocación que lo ha llevado por diversas esferas, pero siempre lo ha traído de vuelta al aula, su “espacio de tranquilidad, de seguridad y de sentir donde hago el mayor aporte”. Para él, ser maestro es una pasión con la que “se nace, se siente y se vive hasta el último momento”.

Fernando es el visionario detrás del proyecto Nexo Miranda, una iniciativa que lleva más de 20 años transformando imaginarios de violencia a través de la literatura, el arte, los saberes ancestrales y la oralidad. “Cuando la violencia ronda a los niños y niñas, hagamos que el arte ronde sus vidas”, es su lema inquebrantable. Lo que comenzó como una respuesta a los dibujos de violencia de sus alumnos, se convirtió en un proyecto “poderosísimo”, y lo más extraordinario: su sistematización lo catapultó a convertirse en política pública de etnoeducación a nivel nacional.

El Reconocimiento Ser Mejor ha sido fundamental en esta travesía. Para Fernando, que exista un premio que diga “lo que estás haciendo está bien, está aportando a transformar esta ciudad”, es “super importante”. Es el “espaldarazo” de la sociedad, que valida la labor docente y los impulsa a seguir adelante con más fuerza. Este reconocimiento no solo visibilizó el Nexo Miranda a nivel local, sino que permitió que su impacto se replicara “en todo el país” e incluso atrajo a “maestros de muchas partes del mundo”.

La experiencia de Fernando resalta la urgente necesidad de contar lo que sucede en el aula. “Es muy importante compartir el saber”. Si una experiencia ha sido exitosa en una comunidad, puede “ser la base para que otro maestro también pueda avanzar”. Si los maestros no sistematizan y comparten, su valiosa labor “se queda solo para ese grupo, para ese barrio en el que estás desarrollando la idea”. Es al contarse, hablarse y escribir, que los maestros generan una nueva “historia que estamos haciendo sobre la educación en Colombia”.

En estos 20 años del Reconocimiento Ser Mejor, maestros como Fernando Palacios demuestran que sus “experiencias educativas han hecho una mejor sociedad y niños felices”, erradicando la desesperanza. La invitación es clara: es el momento de que todos los maestros sistematicen y postulen sus proyectos, para que sus aulas sigan siendo faros de transformación.

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